Romanos 12:16
Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios.
Hay hermanos,que experimentan rupturas en sus relaciones. Eso les molesta y entristece dado que hay heridas muy profundas.
Hoy te invito a que no ceses de orar por la reconciliación, para que tu relación de hermandad sea restaurada. El día menos esperado habrá restauración genuina y radical. Y, aunque los vínculos en tu familia aún no estén donde deseas, se fortalecerán mientras continúe orando.
El enemigo siempre buscará interponerse en las relaciones establecidas por Dios en la tierra, ya sea a causa de malos entendidos, falta de comunicación, intrigas, y desunión. Porque entre más divida una familia; más vulnerables son sus integrantes.
Por ello nuestra mayor arma es la oración. Cuando cubrimos con oración y fe las relaciones familiares entre hijos, hermanos, tíos, primos, esposo y esposa, hay menos situaciones u ocasiones de rupturas.
Ahora bien ¿Cuantas relaciones familiares no se dejan a la suerte porque nadie ora por ellas?
Es muy triste ver como familias conocidas que antes se veían muy unidas, hoy están dividas entre sí. Lo más doloroso es imaginar que esto pueda suceder con nuestros hijos.
Pero, eso no tiene que pasar, porque ya tu sabes que hacer. Dios quiere que restauremos la unidad, que mantengamos los lazos familiares en el señor y dejemos una herencia espiritual como legado a nuestras generaciones venideras.
Oración
En el nombre de Jesucristo, yo oro por (nombre de tu hijo) para que le enseñes a resolver malos entendidos de acuerdo a tu palabra señor.
Que la relación con todos los miembros de la familia sea fraterna y respetuosa.
Oro para que cualquier ruptura no resuelta o permanente sea restaurada. Llena su corazón de amor y perdón. De paz y amor. Para que se fomente una relación feliz, cercana, de entendimiento y tolerancia entre ellos.
Oro para que sean unidos, durante todos los días de sus vidas. Que siempre haya una buena comunicación entre ellos, se apoyen y nunca alberguen falta de perdón en sus corazones. Que se amen se quieran y se respeten, manteniéndose solicito en guardar la unidad del espíritu en el vinculo de la paz.
Te pido humildemente señor que pongas en su corazón amor y compasión, que se fuerte y sin fin. y no se rompa por nada, ni nadie.
Amén.
Lee: Romanos 12-18, Mateo 5:9, Salmo 133-1, 1 de Pedro 3-8
Paula Andrea Vega: Para levantatusmanos.blogspot.com