Padre ¿Cuanto valoras a tu familia?...

martes, 9 de junio de 2009 |

Proverbios 22:6:

“Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él”.- Pero eso hay que hacerlo con humildad y dependencia sincera de Dios, no en nuestra prudencia...


Un papá estaba enseñando a su hijo Juan de 8 años, a cortar el césped en el jardín de la casa. Ese jardín era precioso, todos lo alababan y despertaba admiración entre vecinos y visitantes. Era espectacular y colorido.

Mientras le indicaba al niño como girar la maquina en una esquina, la esposa lo llamo p
ara comunicarle algo al parecer muy importante. El padre tuvo que dejar solo al pequeño niño en su proyecto de poner más bello el jardín. Mientras tanto Juan se lleno de nervios y el aparato le pudo, no fue capaz de controlar la podadora. Y, cortó a ras las flores en un tramo de casi un metro sin proponérselo.


Cuando el papá salió de la casa para continuar enseñándole al niño, se enfureció al ver su jardín arruinado. Él
hombre había cuidado esas flores con muchísimo empeño e interés y se lleno de rabia. Levantó la voz para regañar a su hijo por el desastre, mientras este asustado solo sollozaba.


Su esposa alcanzó a ver la reacción del hombre y salió presurosa de la casa, y mientras los abrazaba a los dos le dijo con calma a su esposo “mi amor, nosotros estamos criando hijos, no flores”.

Ahora bien ¿cuál es la prioridad tuya como padre?

Queridos padres, Dios nos manda a ser ejemplo de amor, autoridad y sabiduría. Pero nunca de abuso. Antes de proceder con autoridad, tengamos en cuenta que existen motivos de peso para ejercer la autoridad y otros que no son trascendentes pero pueden generar recelos.

La familia es una idea de Dios. Tanto la aprecia que envió a su Hijo Jesucristo a la tierra y lo plantó en el ceno de un hogar, donde pudiera recibir la atención y el calor de un papá y de una mamá.

Quizás hay padres que han entregado su vida a Cristo, pero no dejan que él transforme su vida familiar. Tratan a sus hijos y hasta a su pareja “como a nosotros nos criaron”. Por lo que muchos errores y comportamientos erróneos pasan de una generación a otra.

¿Quieres tener un hogar cristiano bendecido? Pues empieza por con humildad reconocer nuestra dependencia en el Señor, renunciar a nuestros gustos y a nuestra manera de hacer las cosas, y disponernos seriamente a adoptar y practicar los principios bíblicos en la crianza de nuestros hijos. Pues, no se trata de generar un ambiente rígido y legalista por ser padre y además cristiano.

Bendiciones mil para todos...

Autor: paula Andrea Vega
www.levantatusmanos.blogspot.com

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