Mujer…Manojo de amor y virtudes

miércoles, 9 de marzo de 2011 |


1 de Pedro 3:7

Vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como vaso frágil, y como a coherederas de la gracias de la vida”


Con todo esto de la celebración del día internacional de la mujer, van y vienen rosas, regalos, felicitaciones y cumplidos. Sin embargo cabe resaltar que el día de la mujer además, de la coyuntura mundial, y la historia del porque se conmemora, es la oportunidad para recordar que Dios, nos permite con un propósito.

Tenemos además de las virtudes físicas, virtudes que Dios no dio para ser ayuda idónea para el varón. Ayuda idónea y sumisa con respeto y bondad. Porque el hombre es el sacerdote de la casa y a mujer es su mano derecha, es la corona de su marido.

La palabra de Dios, dice “engañosa es la gracias y vana la hermosura, la mujer que teme a Jehová, esa es digna de ser alabada”. Y es pertinente destacar que Dios no hace excepciones por que sea bella, o estilizada, o letrada. Es la sabiduría resumida en un estilo de vida con valores morales y espirituales, cumpliendo mandatos con la conciencia de que no son normas oscurantistas, sino rutas para una vida saldable para el cuerpo y refrigerio para nuestra alma como lo señala Dios. La palabra dice “la mujer sabia edifica su casa pero, la necia la destruye con sus propias manos.

Como seres humanos, en ocasiones podemos caer por nuestras emociones. Pero siendo inteligentes, fortalecidas en Cristo, fuerza y honor son nuestras vestiduras, y nos reímos del porvenir. Sabemos que la tranquilidad o aparente felicidad que ofrece lo insensato es efímera, y que las emociones no son las mejores consejeras.

Cuando tenemos a Dios en nuestro corazón su santo espíritu nos frena y nos dobla la rodilla antes de expresar cualquier palabra que detone una situación candente.

Como mujeres de Dios confiamos en sus manos nuestro temperamento y pedimos el control de nuestro carácter. En el hogar, en la oficina, con los amigos. Dios guía, endereza veradas, y pone un arco de protección alrededor de la familia cuando lo ponemos como estandarte, como torre fuerte, como habitación.


¡Feliz día para todo mi género, que buscamos y tememos a Dios, por lo cual esperamos su agrado y ruta divina!