Reflexión sincera... y hasta obvia...

lunes, 25 de enero de 2010 |


Tanto tiempo para volver a un espacio que se crea con mil espectaivas. Espectativas de reflexión, de directriz a los confundidos, de autoejercicio para no olvidar de quien somos dependientes, de servicio a un ser supremo que se merece toda la gloria y honrra.


Y heme aquí tan constante como incostante, tan perseverante como detenida en un tiempo por cisrcustancias inesperadas. A veces firme y aveces tan humana, a veces entusiasta ya veces tan humana. A veces entrgada y a veces tan humana. A veces de gran servicio y utilidad para Dios y a veces tan humana. A veces mi corazón como una uva pasa, y a veces tan inflado y jovial. A veces tan llena de luz y aveces tan carente de poder ver. Y me siento triste, y me animo y me desanimo, lloro, rio, canto, apago mi voz, algunas veces tan sociable y otras tan timida.


Pruebas que nos confunden y la gloria y respaldo de Dios en el mismo sitio, allí, sin moverse, para aquellos que verdadaderamnete aman y respetan ese estilo de vida que Dios propone con sus mandatos.

Somos tan fragiles. Tan dociles a cualquier peligro repentino que toque nuestro cuerpo y nuestras emociones. Y aveces tan arrogantes y superficiales. Tan soberbios y vacios, algunos carentes de eso especial que nos hace racional.


Sentirse triste o desesperado es tan normal porque somos humanos. Pero dejemos ir eso en lo que fallamos y nos desvia del plan de vida de Dios para nosotros.


Sentirse vacio cuando dejamos de hacer lo que debíamos hacer, es parte de ese ser espiritual que no vemos pero que clama a Dios con sonidos indecibles para decirle lo que no nosotros sabemos pedir.


Ese es Dios, tan supremo, tan misercordioso, tan firme, tan bacano , tan amistoso, tan poderoso, tan filial, tan inentendible. Y en Cristo somos más que vencedores.


Autor: Paula Andrea vega


levantatumanos.blogspot.com