Reflexión: Mejor que digan aquí corrió que aquí murió"

lunes, 3 de mayo de 2010 |


1 de corintios 10; 12-13.

“Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga. No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito”.

Todos los seres humanos sienten el pálpito de Dios. Unos le llaman conciencia y otros presentimientos. Pero no es más que el espíritu de Dios hablando, o gritando para que no hagas algo de lo que a la fija de va a arrepentir. Si tú vida pasada toca a tu puerta, no la abras, recuerda que las cosas viejas pasaron, y todas son hechas nuevas.

Lectores, hay tentaciones muy llamativas, palabras dulces y seductoras, retos que juegan con tu nombre, ¡Tan cobarde, tan bobo, fracasado, no eres capaz! Sin embargo su final es el fracaso y las consecuencias de estar apartado de Dios.
Así que no hables con lo que sabes que te puede devolver, porque es más fácil que tú vuelvas a ese camino, a que ellos acepten andar el tuyo. Dios tiene un plan de vida para ti, no lo dejes ir, no te dejes seducir.
No hables con el pecado antes bien apártate del mal porque será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Ojo que Dios no permite una tentación mayor a la que puedas resistir.

José (génesis 30) fue llevado a Egipto y llegó a ser el esclavo de Potifar. Dios estaba con José, y pronto su amo lo hizo mayordomo de su casa. Laa esposa de Potifar, amaba a José y trató de seducirle. Día tras día puso sus ojos en José y decía, "Duerme conmigo". Un día por fin, ella lo atrapó por la ropa y dijo otra vez, "Duerme conmigo". José salió corriendo de la casa de Potifar, dejando su ropa en las manos de ella. Esta muy enojada acusó a José de tratar de violarla y presentó a su esposo la ropa de José como constancia de su crimen.

Fue echado en la cárcel. Por todo, Dios estaba con él, y en la cárcel, Dios lo hizo prosperar en todo lo que hacía. El jefe de la cárcel deposito su confianza en José y lo encargó del cuidado de todos los presos.

Ahora bien, imagino cómo José pudo sentir el calor de la tentación ante la sensualidad y seducción de aquella mujer y también veo a José corriendo por los pasillos buscando ocultar su desnudes. Porque hubo algo más grande que él; fue el espíritu Santo, quien lo impulsó para que huyera de allí, pues las consecuencias eran nefastas en su relación con Dios.
José acató su sentir guiado por el espíritu santo, y no habló con el pecado. No le dijo a la mujer mientras la miraba ”espérate, hablemos mañana, dame un momento yo lo pienso, es que esto está mal” etc. Por el contrario, prefirió huir desnudo antes que desagradarle a Dios.
Así que recuerda a José “es mejor que digan aquí corrió que aquí murió”.
Autor: Paula Andrea Vega
Para levantatusmanos.blogspot.com

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