Reflexión: ¿Que te hace más grande que los otros?

sábado, 17 de octubre de 2009 |

Marcos 12, 38-40

“Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación”

Se cuenta que un hombre muy estudiado subió a una barca en un lugar remoto para navegar por un caudaloso rio. Estaba ya embarcado y vio pasar una bandada de aves, y pregunto al humilde barquero si algún día había estudiado la vida de esos animales. Élrespondió que no. El hombre le dijo, “Haaay barquero tu has perdido la cuarta parte de tu vida”.

Más tarde ante unas plantas exóticas volvió a preguntarle al humilde barquero si algún día había estudiado botánica, y la respuesta del barquero como es de esperarse fue NO. A lo que el estudiado y arrogante hombre le dijo “haz perdido la mitad de tu vida”.

El viaje continuaba a través de aquel inmenso rio y ya era medio día. El estudioso le dijo al barquero “se nota que llevas mucho tiempo en este oficio ¿sabes algo sobre la naturaleza?. Nooo seeeeñor, no sé nada, me dedico a amar y hacer bien mi trabajo, estar en paz con mis amigos, compartir con mi familia lo que gano en este humilde oficio y con eso me siento bien.

El estudioso le dice “barquerito ha perdido usted las tres cuartas partes de su vida”. De repente hubo una corriente fuerte y de un momento a otro la barca se lleno de agua y se hundió, el caudal del rio los separó. Luchando con la corriente el barquero preguntó casi gritando a aquel hombre ¿oiga señooor usted sabe nadar.? El hombre luchando contra la corriente le dijo “no barquero, nunca aprendí a nadar”. El barquero agregó: “pues me temo hombre que has perdido tu vida”.

Ahora bien querido lector, ¿nos identificamos con el estudioso o con el barquero?

¿A una persona la hace grande sus títulos, sus diplomas y medallas? ¿Eso la salva de la muerte?. Ahora bien cada profesión por humilde que parezca es y será siempre un tesoro en el cambiar de los tiempos.

La gente del común por lo general lucha por renombre y gloria: en los deportes, escenarios, profesión, en “sociedad”, y compiten entre sí hasta en el matrimonio y la familia. Sus amigos los glorifican, publican y celebran fortaleciendo o alimentado aún más su vanidad, dado que la cultura no creyente es una cultura del elogio e hipocresía, ya sea por los atributos físicos, el dinero o por los alcances académicos.

Por ejemplo yo podre saber mucho de comunicaciones y estar vestida como ejecutiva porque mi trabajo me lo exige, pero no sé nada sobre como desvararme en una carretera. Me llena de pánico quedarme sola en la panamericana así sea por una llanta pinchada. Y necesito de un mecánico aún con sus manos callosas y su apariencia física en ocasiones algo abandonada, porque es él quien sabe qué hacer en ese momento. Es decir lo necesito aunque yo haya ido a una universidad y él no. Y le debo respeto porque es tan igual como yo ante los ojos de Dios.

Como hijos de Dios debemos ser cuidadosos con la vana gloria contra la que Jesús nos pone en guardia. Ir contra el afán de ser reconocidos como justos, de llamar la atención del mundo y de sacar gloria y reconocimiento para nosotros mismos individual o colectivamente, de la condición de gran maestro o cristiano cabal y virtuoso. Que Dios nos ayude a ser humildes de corazón y no sabios en nuestra propia opinión pues, los conocimientos del mundo no nos salvaran de su furia a la hora de rendir cuentas.

“Señor gracias por tus bendiciones, perdona mi vanidad y por favor en el nombre de Jesucristo hazme una persona transparente, nueva, cámbiame, renuévame y enamórame más de ti pues sin ti nada soy. Amén"

Autor: Paula AndreaVega
www.levantatusmanos.blogspot.com

Reflexion: ¿Esconderse de Dios?...

martes, 13 de octubre de 2009 |


Josué 7-13.


“Hay entre sus pertenencias cosas que le ordene destruir y en tanto nos la quiten de entre ustedes no podrán hacer frente a sus enemigos”.
En esta historia del libro de Josué existe un hombre llamado Acan que se llevo por delante a su familia por su error, desobediencia y avaricia. El hombre esconde debajo de su carpa algunas cosas de las que estaban consagradas a la destrucción después de una batalla contra un pueblo enemigo. Eso hizo que Dios no solo apartara su rostro de él por su desobediencia sino que además les trajo desgracia a su familia y comunidad, por un momento de impulso desenfrenado.

Es imposible esconderse de Dios. El sabe todo, y no da sueño a sus ojos, para Dios no existe ni el día ni la noche.
¿Y cómo le hace para estar pendiente de todo? Pues ahí sí que me corchan pero ese es Dios, es cuestión de creer o no.
El perdona y restaura si de corazón ponemos nuestras cosas en sus manos.
¿Porque afectar con nuestro capricho a los que amamos. Tal como le paso a Acan? Por su pecado fue eliminado él y su familia en el viejo pacto antes de Cristo.

La situación es preguntarse ¿Qué cosas son las que detienen la bendición que Dios tiene lista para darnos, que escondemos a los ojos del hombre que solo Dios y yo sabemos aunque nos hagamos los locos, que no, nos permite hacerle frente a los problemas, que nos aleja de Dios?

Cada quien tiene su aguijón, aquello que le quita la paz, aquello que le es difícil soltar aún cuando ya está en gracia divina, eso que no le deja ver más allá por estar aferrado a situaciones. Calumnias, adulterio y/o infidelidad, adiccion, fornicacion, adicciones ocultas, violación, deseos sexuales aberrantes, y hasta homicidio, pornografia etc, etc, etc…..

No somos perfectos pero la clave es querer serlo. La palabra dice que para ser sabio se necesita querer ser sabio. Para ser limpio y victorioso se necesita querer ser así.
Pero el querer ser, tiene que estar acompañado de disposición real y no de cuento o pasión, porque el momento lo impulso a decir ¡ahora si voy a cambiarEn serio que siii.! Y resulta que fue uno de esos impulsos suyos que le hacen decir cosas que no va a cumplir.

Entonces ¿Porque esperar a ser destruido y además atar a otras personas a nuestras batallas cazadas a veces sin ninguna lógica?. Amarrados a un sentimiento de rencor, o de tristeza, de capricho y falsos argumentos. Hay cosas del ayer o de la piel misma que hacen melle cuando se manifiestan, pero somos tan capaces de dominar y quitar lo que a Dios no le agrada que es cuestión de querer. Quitando las cosas que Dios ordeno destruir viene la promesa “no les tengas miedo, pues yo hare que los venzas. Ni uno solo de tus enemigos podrá contigo”. Ojo, una vez nos quitemos la actitud de hipócritas (con respeto) alojando sentimientos que exponen al fracaso.

Mi devocional de hoy es un reencuentro con la oración y el deseo sincero de que entremos en la presciencia de Dios. ¿Deseas llorar? ¿Deseas gritar? vale. Deseas ser transparente ante Dios? es lo correcto. Hazlo. Ser quebrantad@ por el Espíritu Santo es hermoso, que nos tome, y haga en nosotros su santa, divina y decidida voluntad?.
Mi oración de hoy es de arrepentimiento por las basuras que nos apartan y adormecen la fe. El libre albedrio es para demostrar nuestra responsabilidad ante las normas que Dios pide para que seamos felices nosotros y los nuestros, no para feriarlo en las primeras pruebas.
Bendiciones
Autor: Paula Andrea Vega