REFLEXIÓN: ¿ MORIR? ...

viernes, 9 de octubre de 2009 |

Me quedo grabada esta reflexión en cuanto a las clases de personas. Bueno recorde que se tiende a olvidar que nos vemos rodeados de diversos caracteres, y que estos se pueden titular. Existen por ejemplo los estancados, también los que crecen en sus propias fuerzas y estan, los que crecen guiados por Dios.

Pero la real recapacitación inicia cuando se piensa en que necesita un estancado, oye y no es mucho. Para estar estancado solamente se necesita respirar. Ser parte de un montón y un pobre hombre autocompasivo y atenido.

Para crecer en las propias fuerzas se necesita disposición, ganas de vencer, ímpetu, un espíritu de superación y lucha que abra la brecha entre los ganadores para estar allí sin garantía de sostenimiento en las mismas fuerzas.

Y para crecer en las fuerzas de Dios ¿Que se necesita?. Respuesta: Morir a la fuerzas de la carne sin que esto implique irse a suicidar. Ojo con esto.

Esta reflexión la traigo de una predicación del pastor de mi iglesia quien ese día toco el tema de la muerte de una manera muy interesante. Esta frase "Morir no significa no existencia" sino que significa una transformación irreversible" es la clave. Muchas veces queremos sufrir una transformación amañada y a conveniencia y terminamos hablando de un constante proceso y alli nos engañamos.

Pero yo hablo de un proceso no amañado sino de manos de Dios, porque el proceso amañado a las cosas que desagradaran a Dios ya no es proceso, es doble moral. Cuando hablamos de una transformación es para Dios y para el mundo. Si yo muero a la miseria el padre me levanta a la prosperidad. De lo carnal a lo espiritual. De la pereza al progreso.

Es morir al conocimiento humano y nacer al conocimiento divino sin que esto implique acciones fanáticas y enfermizas que en vez de acercar a Dios lo alejen.


Para esto es importante tener el corazón dispuesto a comprender que solo sabemos que nada sabemos. Y que el conocimiento del hombre nunca va de la mano del de Dios. Pues hay cosas que no tienen explicación científica pero pasan y son obra de Dios.

Por ejemplo si el apostol Pedro no muere a los conceptos de pescador viejo no hubiese visto la pesca milagrosa. Pero le creyó a Jesús y murió a sus argumentos y pudo ver el milagro. Aun cuando el clima, la hora y las características del mar en ese momento no fuesen de acuerdo a los conocimientos de Pedro, aptos para pescar victoriosamente.


De la muerte que hablamos es de una muerte voluntaria, es morir al sufrimiento, a las adicciones, a la tristeza, a la pereza, a la falta de fe, es morir a los argumentos que te obligan a razonar a Dios. Hay que morir a las cosas que estorban en el camino para sentir su presencia.

Rompamos con eso que nos ata al pasado, con eso que nos ata a la aflicción y el tormento, a ese viejo amor que solo trae sufrimiento, rompamos con esa falta de seguridad y esa actitud de fracasados. Rompamos con quejadera, el reniego permanente, la murmuración, la crítica, la justificación y la agresividad. De eso se trata la muerte voluntaria. No confundamos entonces el morir con agonizar. La bendición de Jehová es la que enriquece, no la que entristece. A morir a los argumentos para crecer en Dios.

Autor: paula Andrea Vega
www.levantatusmanos.blogspot.com


Reflexion: Tomando el perdón

miércoles, 7 de octubre de 2009 |



Hay cosas que aunque se creen olvidadas no lo están. El ser humano tiene necesidades básicas y secundarias para sostenerse humanamente y para convivir en sociedad. De las básicas esta la identidad por ejemplo, pues sin ella no habría pertenencia, otra es guardarse del clima, eo stan las fisiológicas como dormir y comer entre otras.

Las secundarias son más complejas pero igual de necesarias. Digo complejas porque ellas intervienen en la salud del ser ya sea física o espiritual. Para no ir tan lejos hablemos de una necesidad secundaria y básica del ser. La necesitad de sentirse en paz consigo mismo, y con los demás. Si el corazón es temerosos de Dios pues en paz con Dios.

La necesidad de sentirse perdonado. Y de perdonar de corazón a quienes nos han herido hasta los tuétanos es básica para ser feliz. De lo contrario no hay felicidad. Hay quienes buscan esa paz en las drogas, el alcohol, la comida, el dinero etc. Sin embargo nunca la alcanzan porque las cosas materiales no dan paz en el alma, la paz la da el perdón.


La clave está en tomar el perdón para estar en paz con Dios y la consciencia. Cuando usted va sinceramente delante de Dios y pide perdón. El perdona. Pero si usted es recurrente aunque Dios lo perdone una y otra vez, su consciencia lo martillara porque sabe que usted no es sincero.

Sabe que no abandonado su deseo de erradicar de raíz eso que lo hace sentirse tan mal que lo obliga a arrepentirse y pedir perdón una y otra vez.

Cuando usted se abstiene de tomar el perdón puede ser recurrente en el daño, cuando usted no se perdona así mismo mucho menos podrá perdonar a otros. Es decir que abstiene el perdón de otros y se carga usted.

En otras palabras el corazón guarda ciertos resquemores y resentimientos escondidos, camuflados en el corazón. Y, un momento de ira o intenso dolor lo saca. Y te das cuenta que no eres sano.

Para ello hay que decirle a Dios que nos ayude a perdonar tomando ese perdón con fuerza y convencimiento, aun cuando quien nos atropello no lo pida y vague por la calle como si nada hubiese pasado. Porque es al afectado quien se enferma de rabia y rencor, mientras que el otro está orondo por la vida aparentemente feliz. Seamos libres de esas ataduras del corazón tomando el perdón que ya Dios nos concedió. Porque de lo contario, el no tomarlo es un circulo vicioso que se convierte en una llaga permanente que envenena el alma y nos hace duros de cerviz.
Eso cuando nos han hecho daño pero cuando ha sido al revés, cuando nosotros hemos herido y sabemos que eso nos quito una bendición que amábamos, es cuando con mayor razón debemos tomar ese perdón para no autodestruirnos por lo que hicimos. Y no dependiendo del perdón de otros sino tomando su perdón que se manifiesta en la paz consigo mismo, con Dios.

Confesando el sentimiento de amargura y tristeza que causo nuestro gran error. Y aunque el otro no quiera perdonarnos ya nosotros tomamos el perdón, y aunque no todo vuelva a ser como antes nuestro corazón está limpio pues pedimos perdón y lo tomamos lo que genero paz para con Dios, conmigo mismo y con el otro.

Por lo demás se libre de la dependencia de un perdón manifestado de labios, y ve ante Dios con un corazón contrito y humillado que este no rechaza Dios. Pues a quien se le pide perdón, debe estar igual de quebrantado para tomarlo, pero si no lo está ya Dios nos tomo es sus brazos y nos perdono.

Bendiciones

Autor: Paula Andrea Vega
www.levantatusmanos.blogspot.com

Reflexión: La Ruta de Dios en el Hacer...

lunes, 5 de octubre de 2009 |

Mateo 11: 28-30

"Venid a mi todos los que estan trabajados y cargados, yo os haré desacansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi que soy manso y humilde de corazón; y hallareís descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es facil y ligera mi carga"

Son muchas las circunstancias que se presentan en la vida de un ser humano entre buenas y malas. De esas situaciones se forma un ser o muy débil, o muy amargo, o muy maduro o con raíces de dolor.

El ser escoge como reaccionar frente a cada situación. Pero, en las fuerzas de la carne las situaciones difíciles se tornan casi imposibles y nada llevaderas o bueno, llevaderas pero con un conjunto de emociones negativas que van llenando la vasija de problemas de comportamiento y relación. De actitudes insanas que complican más las cosas.

La persona se puede convertir en un problema social, que ni hace ni deja hacer. Se vuelven piedra de tropiezo para muchos y son especialistas en criticar, murmurar y derrumbar con comentarios intrigosos cualquier buena causa si no está consolidada sobre cimientos de roca.

A lo que quiero llegar es que las fuerzas solas de un ser humano no son suficientes para solucionar tribulaciones o escollos difíciles. Se necesita de un aliciente, quien ayude a llevar la carga o la solivie del todo. Y ese ser se llama Dios. Dios que es la parte espiritual, el que no vemos pero sentimos y creyéndole podemos descargar nuestras deliberadas situaciones, y así caminar con una mente menos pesada y con actitud de vencedores.

Ojo, no generando autocompasión en la gente, con una apariencia de perdedores, con ojeras, y debilidad de carácter. No. Es siendo digno de la gracia de Dios con entereza. Con dignidad y convencimiento.

En nuestras fuerzas nada podemos hacer. Las emociones, deben ser canalizadas por Dios si se lo permitimos. De lo contrario nacen pensamientos de desesperanza, desilusión y hasta atentados contar la propia integridad física y espiritual.

En cambio cuando nos preocupamos por poner nuestras fuerzas en Dios, vamos de poder en poder, donde es el todopoderoso el que tiene la capacidad de cambiar un desierto en valles de prados, en manantiales de agua. Y como hijos de Dios podemos pedirle respaldo porque, Dios tiene preparado algo mejor para nosotros.

No es en mis fuerzas, es en las fuerza s de Dios, colocando el ser vulnerable en sus manos y pidiendo su voluntad en nuestro corazón. Para que el mapa que ya tiene trazado en el cielo, se grabe en nuestro corazón, dispuesto a escuchar y dejarse moldear. Es permitir que tome el control de nuestro corazón donde se anidan pensamientos de amargura, tristezas y odios. Dios manda que sobre todas las cosas, se guarde el corazón porque de él sale lo bueno y malo del ser. Pues de su abundancia habla la boca.

No nos dejemos engañar de las emociones, del llanto, de la desolación o de la ansiedad de alcanzar algo que nosotros solos queremos sin contar con la voluntad de Dios pero acondicionándola a antojo para no quedar mal con él.

Los pensamientos y caminos de Dios para con nosotros no son los nuestros. Lo que viene de Dios es paz, armonía, gracia, felicidad. Orando podemos divisar en la intimidad esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

Lector, el diablo existe hurtando, matando y destruyendo. Pero si aceptaste que Cristo es el señor y salvador, quien por su sangre quito el pecado del mundo y nos dio la visa para su reino, gloria y victoria pues, las obras del enemigo están desechas, y él esta bajo nuestros pies vencido.

Por ello solo dile a Dios: "Yo pongo mis fuerzas en ti, tu pon tu voluntad en mi corazón y marca la ruta de tu propósito, el plan tuyo en mi vida".
Sean muy bendecidos.
Autor: Paula Andrea Vega
www.levantatusmanos.blogspot.com


Hemos Vuelto

domingo, 4 de octubre de 2009 |

Queridos lectores de esta pagina abierta para la gloria de Dios.

Por casi un mes se presentaron situaciones adversas que no permitieron que tuviese constancia en las reflexiones que he venido trabajando durante ya un año. Hoy muy emocionada he podido volver a esta puerta de bendición para quien Dios escoge y, pido perdon por la tan prolongada ausencia. Esta se dió por problemas técnicos pero también en mi salud que gracias a Dios ya esta restaurada.

Amados lectores de www.levantatusmanos.blogspot.com, nos reincorporamos con mucha energia y deseos de seguir sirviendole al todopoderoso a través de este ministerio en la red.

En mi ausencia se han escrito cosas en el tagboard que no son de mi autoria. Por ello les pido que no las tomen en cuenta pues gente no usada por Dios quiere desinformar y ha puesto palabras alli que no son mias. Por ello decidí eliminar esta función del blog.

Mil bendiciones amados lectores. Perdón por tanto tiempo fuera y que Dios y su santo espíritu nos ayude a que este espacio siga siendo una bendición en la vida de quienes pasan por aquí buscando una palabra de aliento. A partir de mañana lunes 5 de octubre de 2009 recibiras una nueva reflexión en tu correo dia de por medio. Bendiciones

Esta Wall Paper fue diseñado exclusivamente para todos los suscriptores de este espacio como un obsequio con amor. Bienvenidos


Att:
Paula Andrea Vega