Reflexión: Camina hacia adelante en serio...

viernes, 7 de agosto de 2009 |


Jeremías 33: 6-7

"He aquí yo les traeré sanidad y medicina, y los curare y les revelare abundancia de paz y verdad, y hare volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio”.


Hay golpes de la vida que son difíciles de superar, sobre todo algunos que desbordan la imaginación por su crueldad, e injusticia que impulsan a pelear, a rebelarse y dar rienda suelta a las emociones.

Hay quienes piensan que no tienen porque sufrir tanto, que no es justo lo que les pasa, que nada mal han hecho para merecer tal o cual trato en la vida o por quienes ama.

Bueno es pertinente a veces mirar a otros y aprender que no somos los únicos seres del mundo que sufren, y que nuestras transgresiones al lado de otras son simples párvulos de situaciones adversas. Nadie pasa por la vida sin llorar, si reír, sin sufrir y sin gozarse.

Veamos el caso de Martin Gray: este hombre con un destino fuera de lo común y una voluntad ejemplar. Cuando era adolescente fue deportado a un campo de exterminio nazi, se evadió. Combatió en el gueto de Varsovia y formó parte del puñado de héroes que logró salir con vida de ese infierno de los campos de concentración nazis.

Emigro a EE y se va a vivir a Francia, se casó y tuvo 4 hijos, sobresalió en su empleo y alcanzó una gran fortuna. Sin embargo un día, cuando todo iba muy bien, su familia murió en un incendio forestal y su casa se consumió en llamas en la Costa Azul.

Le dijeron que podía impulsar una investigación judicial pues existía la sospecha de que el incendio pudo ser provocado. Martin Gray no lo hizo. Esta tragedia marcó otro giro en su vida, y se dedico a escribir una serie de libros con la idea de generar mensajes de fe y esperanza. Decidió superar esa terrible tragedia y creó una organización para prevenir Incendios forestales.

Manifestó: “Necesito concentrarme en el presente y en el futuro, no en el pasado. Sólo así tendré paz y le daré un sentido a mi vida y a la muerte de mis seres queridos”.

Por lo tanto querido lect@r es bueno detenerse y reflexionar. Es indispensable antes de sentirse víctima de las circunstancias, concentrarse en el presente, en lo que ha de fortalecer y dar paz. No concentrarse en la desesperación, el deseo de venganza, obstinación y lastima por sí mismo.

Llorar y dejarse ministrar por Dios es necesario, pero que ese llanto no se vuelva una constante en tu existencia es básico y sano. Pues de lo contrario te engañas creyendo que ya todo está superado y sin embargo el veneno sigue allí, consumiéndote el alma y las relaciones con los demás.

Dios es el único que puede levantar al caído, que puede sacarte fuerzas de donde no imaginas, que te puede devolver lo perdido o hacerte entender porque te libero de ello.

No eres el único victimario de las trampas del enemigo, eres uno más, pero con el respaldo de Dios no abra nada ni nadie que contra ti prospere. Deja ir el pasado, y no sigas caminando mirando los espejos retrovisores. Libérate de ese yugo de autocompasión y atrévete a vivir el presente, porque solo los violentos en sus metas y dominio propio alcanzarán el reino, ese que da paz, entendimiento y sabiduría. Ese reino de Dios a través de Jesucristo como un ser real y no solo como el de las películas de semana santa, allá en la pantalla y efímero cuando termina.

Autor: Paula Andrea Vega
levantatusmanos.blogspot.com
arteencristo.blogspot.com

2 comentarios:

escritosdelsilencio dijo...

Querida Paula:

¡Qué hermosa esta reflexión que has escrito y el ejemplo de este hombre! Has tocado la fibra de mi corazón con tan lindas y verdaderas palabras. Sigue siempre adelante porque sin duda tienes mucho que aportar a este mundo.

Bendiciones,
Brendaliz

diego dijo...

Uno decide que hacer con su vida y con los acontecimienetos por los cuales transita.

Qu estes muy bien, muchas bendiciones para tu Vida.

Un abrazo.

Au revoir, Adio, Bye.

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