Reflexión: ¿Espiritu Santo? aaaja...

domingo, 28 de junio de 2009 |

Génesis 4, 7.


"Si tú haces lo bueno yo te aceptare, pero si haces lo malo, entonces el pecado te estará esperando para atacarte; te quiere dominar pero tu debes dominarlo a él".

Espíritu santo, mmm espíritu santo ajaaa.. Eso si… claro el espíritu santo y eso… ¿Pero quién es el espíritu santo en realidad?

Bueno, el espíritu santo es aquel que te habla cuando
estas por ahí, apresurado a realizar algo que no debes pues ha de tener consecuencias negativas en tu vida, es esa voz que retumba en el corazón diciéndote eeeey no, deja así, calla, habla, ora, no sigas o continua entre mil circunstancias más…

Es aquel que responde a tu oración en iluminación de alguna situación que ves oscura, el que te recuerda las palabras que debes hablar en un momento dado, el que entra en tu vida y hace la voluntad de Dios si y solo si tu se lo permites…

Es aquel que se alegra cuando te ve gozoso por ser una persona sabia y entendida, inteligente y sensata al permitirle a la sabiduría entrar a tu vida haciéndola parte de tu ser.

El espíritu santo es quien convence de maldad a cualquier ser humano, quien dirige tus emociones a la rectitud, es aquello a lo que muchos llaman consciencia, te fortalece el dominio propio solo si tú lo permites y existe una comunión con el permanente. O ¿crees que puedes tener una relación con alguien a quien no le diriges la palabra, o pedirle un favor a alguien que ignoras porque prefieres otras amistades? Supongo que tu respuesta es no.

Por ello establecer una relación directa con Dios a través de su santo espíritu es básico y fundamental para no hacer caso omiso a sus consejos y dirección y además escuchar lo que nos conviene; pues, asa como él se alegra y clama con gemidos indecibles a Dios por tus peticiones, también se entristece cuando tu te haces sordo, cuando tu corazón es duro como una piedra, cuando desvías tus pensamiento y proceder a lo desagradable a Dios y a los hombres justos.

Hacerse sordo a su voz no es nada difícil es más, es muy cotidiano. Mientras estas viendo las noticias, mientras estas entretenido viendo algún partido de futbol o simplemente cuando estas cansado y solo quieres dormir pero, Zaz ahí está, ahí aparece esa voz hermosa que te habla y te remuerde. Te dice “oye tu, acosado, preocupado o deprimido, conversemos un ratico, ora, habla conmigo. Pero aunque sabemos que debemos obedecer y nuestro espíritu está dispuesto pero la carne es débil, preferimos hacernos los sordos como si pudiéramos engañar a Dios, le subimos más volumen al televisor o seguimos en la actividad cantando como niño grosero “tengo oreas de pescado, no oigo”.

Sin embargo queremos respuestas inmediatas, queremos ser atendidos sin previa cita cuando estamos urgidos. Queremos que las cosas salgan a pedir de boca y abrimos puertas al enemigo al dudar de la respuesta y el poder de Dios.


Recordemos queridos lectores que no es con espada, ni con ejército, es con su SANTO ESPIRITU, pues en nuestras fuerzas nada podremos lograr. Y el espíritu de Dios amado es el amigo y consolador que dejo Jesucristo al subir a los cielos en la resurrección. Él es quien nos concede dones, talentos, ministerios, como el amigo que al querernos nos hace regalos que sabe que vamos a apreciar. El es la sabiduría misma, esa de proverbios y salmos. Aquel que cuando en el principio Dios creo los cielos y la tierra ya aleteaba sobre las aguas.

Que Dios les bendiga lectores, hermanos y amigos...


Autor: Paula Andrea Vega
www.levantatusmanos.blogpot.com

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